Los de Jacobo Garrido consiguen la victoria ante un rival directo con una gran actuación de Babs y Ekaitz
Un partido lleno de incertidumbre. De esos que ves venir un final crítico en el que se decidirá por una canasta. La afición de Recoletas Salud Carbajosa ya está acostumbrada a ello, pero no quita que los latidos de cada uno se compenetren y suenen al unísono durante un minuto. Efectivamente: en el minuto final. Al menos, esta vez, la alegría estalló con la bocina final (81-78).
Con claridad. Así empezó Recoletas Salud Carbajosa el partido. Llevaron el ritmo de los primeros minutos, lo que se reflejó en el marcador. Con Dinis haciendo lo que quería debajo de canasta, Jorge Morán volviendo desde el triple y las buenas defensas, los de Jacobo Garrido mantuvieron a raya a los visitantes en el primer cuarto, pese al bajón anímico momentáneo que impidió una mayor diferencia (21-15).
Subió la intensidad en el segundo cuarto. Aunque la ventaja seguía ahí, Carbajosa tuvo que subir una marcha más. La concentración y la calma fueron determinantes para aguantar la presión que suponía el partido. Con el 30-29 que se vivió durante unos minutos, dos triples de Ekaitz fueron la clave para mantener el equipo a flote, además de su liderazgo. También lo hicieron las canastas de Babs. El esfuerzo los mantenía arriba al descanso (47-40).
Contacto. Fue un cuarto de contacto. De trabajo duro, sin canastas fáciles en ningún lado de la pista. Pero fue el cuarto en el que los visitantes se vinieron arriba. Tras un gran inicio con 11 puntos por encima, Loiola se puso las pilas y no perdieron la esperanza, tanto que lograron en tres jugadas recortar con un parcial de 0-8 (57-53) hasta empatar: 60-60. Ndir se plantó en la zona y le dio una ventaja de 3 a Carbajosa antes de enfrentarse al último cuarto (63-60).
Lleno de altibajos, como la tónica del partido. Pero siempre por encima del marcador, al menos hasta el minuto 4, cuando se pusieron por delante durante una posesión (71-72) y Jorge desde triple revirtió la situación para mantener la calma (74-72). Pero una calma tensa, sabiendo que siguen a una canasta. Una calma nerviosa. De las que no conviene. De las que hay que hacer realidad con puntos fáciles, sin precipitaciones, sin errores. Con la mente fría. Hubo suficientes hielos. Y también una canasta de Dinis que puso el 79-78 a falta de 22 segundos. Dos tiros libres de Babs sentenciaron el encuentro (81-78).






